
¿Quiénes son Los Pellejos?
Daniel Guzmán: Los Pellejos es Mariano Villalobos, que es el baterista y es el que escribe la mayoría de las letras. Oscar Garduño que es el guitarrista, que fue alumno mío en la escuela de Artes de México (La Esmeralda). (Nacho) Ignacio Perales, que es el cantante y es ajustador de seguros - el único que no se dedica a esta cuestión del arte, ni esas cosas - y Daniel Guzmán, que soy yo el bajista. Esa es la formación actual de Los Pellejos, pero el grupo tiene cinco años y anteriormente estaban Eduardo Abaroa, Pablo Vargas Lugo y José Luis Sanchez Rull. Con la formación actual tenemos un disco grabado, Pellejos, el primer disco de Pellejos.

¿Cómo empezó el proyecto de Pellejos?
Me reuní yo con Mariano. Mariano es un amigo desde hace quince-dieseis años, lo conocí por mi maestro de dibujo en la ENAP, la Escuela Nacional de Artes Plásticas, Gilberto Aceves Navarro. Mariano vive en la Roma y el Maestro Gilberto Aceves Navarro también vive en la Roma, y en una fiesta conocí a Mariano. Mariano es bohemio de toda la vida, se dedica a pintar, a escribir, estudió arquitectura y tocaba la batería en grupos de los setentas en la Roma. Nos juntamos siempre a escuchar discos, a tomar y a platicar a cerca de la música. Decidimos hacer el grupo por esa pasión de escuchar la música y saber lo que nos gustaba. De reunirnos y decía: "Bueno, si podemos hacer ruido aunque sea, pues vamos a hacer ruido". De allí nos juntamos, y él puso Pellejos a la banda.

¿Cómo escogieron el nombre Pellejos?
El nombre lo escogió Mariano, dice que un día se vio en el espejo y que el espejo le dijo: «Se tienen que llamar "Pellejos"». Él lo cuenta de mejor manera!
¿De que se nutren Pellejos?
La ciudad, y yo creo que en general de todo: como dice Mariano, la relación con caminar la calle, estar en lugares que nos gusta estar, las cantinas, los bares, la misma calle, la gente, el ruido. También la parte fuerte del DF, la parte triste, muy destructiva de la ciudad, con mucha energía pero también con muchos baches, con hoyos, basura. Y obviamente la parte de la música rock porque, como te digo, con Mariano siempre ha sido una pasión musical, en todos los sentidos: de escuchar grupos, saber los nombres de los cantantes, de los guitarristas, quién grabó tal disco, etcétera. Es a partir de todo eso que yo creo que se nutren Pellejos.

Me puedes hablar un poco del ultimo álbum y de cómo lo concibieron.
ˇNo es el ultimo, es el primero!
El primero y espero que no sea el ultimo!
Lo concebimos a partir de lo que te decía, muchas de las canciones que escribía Mariano tienen que ver con este deambular, con caminar la calle. La libertad del disco fue a partir de eso, que como no somos músicos teníamos la libertad de tratar de explorar cosas en el sentido del sonido, aunque fuera un sonido muy clásico, muy básico. Que ese sonido muy básico estuviera arropado por la cuestión de las letras, que es muy importante porque las letras encaminan al escucha, a imaginar, a ver toda esta cuestión de un sueño o de una pesadilla, etcétera. Fue a partir de eso que construimos el disco.
Por suerte el productor Enrique Rangel, el bajista de Café Tacvba que es un amigo nuestro, ha estado escuchando al grupo desde hace también cuatro o cinco años, y siempre le encantó este lado un poco amateur, un poco rudo y crudo del grupo. Nos metimos al estudio con él: fue un trabajo de tres meses de estar ensayando, puliendo los arreglos, de tal manera que consiguiéramos tener un sonido que le hiciera justicia al grupo en cuanto a lo que se escucha en vivo - aunque en vivo es todavía más rudo, más sucio - y que el disco tuviera todas estas virtudes y defectos, de lo que somos pues.

¿Cómo quieren que el proyecto evolucione, tanto en México como internacionalmente?
Son cinco años aunque cambiamos de integrantes y ahora pensamos nada mas que con el disco es como cerrar el ciclo de vida del grupo. Ahora es un momento difícil porque yo tengo un compromiso haciendo arte y al grupo no lo vemos como una cuestión de artistas que hacen rock o que hacen música. Es un grupo realmente de música, y lo conservamos de esa manera, independiente. Ahora los tiempos se han cruzado porque yo tengo una exposición en Oaxaca y Mariano tiene trabajo, y Oscar también, entonces lo que queremos es hacer la fiesta de presentación del disco, para regalárselos a nuestros amigos, a nuestras familias, y decirles que es una parte importante de nuestras vidas y que hasta aquí llegamos. Lo que sigue es incierto, en el sentido que queremos seguir tocando, queremos seguir haciendo música y que la gente se siga involucrando con el grupo; no tenemos una idea muy clara que es lo que queremos, queremos seguir disfrutando de tocar.
Parece un proceso orgánico…
Sí, hacia donde tenga que llegar lo llevaremos.
Espontáneo…
Con ese compromiso, sí.

¿Hay un enlace entre la música y tu trabajo como artista?
Yo digo que sí. Finalmente mi trabajo como dibujante sobre todo siempre ha estado relacionado con la música y con la literatura. Creo que gran parte de las letras de Mariano también ciertos señalamientos a cerca de la cultura del rock, de la cultura callejera, la cultura de la ciudad, y son cosas que en mi trabajo en general tienen mucho a que ver. Oscar también es apasionado del rock, de Black Sabbath a Nirvana. Entonces creo que hay una comunicación muy natural entre el trabajo que hacemos en las artes visuales, en particular el mío, y la forma en que el grupo se desarrolla. Por ejemplo en la tocada última que tuvimos en el Pasagüero (bar del DF) tuvimos animaciones, pero hay cuestiones escenográficas que nos gustaría explotar más y más porque sentimos que además de que le retribuye al acto en vivo, también es consecuencia de lo que hacemos como artistas.

¿Que quisieras agregar para terminar la entrevista?
Nada, que ojalá que la gente pudiera escuchar mas al grupo y que lo disfrute y que ahí que se encuentre con sus propios pellejos.
Ja ja ja ja…
Ja ja ja ja…
